sábado, 12 de noviembre de 2011

Porfiriato


El porfiriato es el perdido de 34 años en el que México estuvo bajo el control de Porfirio Díaz. Este periodo comprende de 1876, a mayo de 1911, cuando Díaz renuncio a la presidencia por la revolución encabezada por Francisco I. Madero, Francisco Villa, Emiliano Zapata y los hermanos Flores Magon.  Durante el gobierno del general Porfirio Díaz se dio un giro en la actividad política nacional, puesto que logro de una vez por todas, a diferencia de los años anteriores, controlar de manera efectiva el ejército. Presintiendo que el presidente Lerdo De Tejada intentaría reelegirse, Porfirio Díaz  volvió a levantarse en armas. Formado en la guerra de reforma durante la intervención francesa, Díaz gozaba de gran prestigio entre los militares y de renombre en los círculos políticos del país. En los 31 años del porfiriato se construyeron en México más de 19000 kilómetros de vías férreas con la inversión extranjera, el país quedo comunicado por la red telegráfica; se realizaron inversiones de capital extranjero y se impulso la industria nacional.
Durante los agitados gobiernos de Juárez y Lerdo De Tejada, resalto la figura militar de un gallardo oaxaqueño. Que a la postre sería el causante del cambio más radical que sufriría la sociedad mexicana. Nos referimos al general Porfirio Díaz, que pocos años más tarde, a ambos los combatiera y se convertiría en el dictador más terrible que recuerda la memoria histórica de México. Este militar se distinguió por sus luchas contra el imperio de Maximiliano y las batallas de Miahuatlan (1866),  la carbonera (1866) y San Lorenzo (1867) que le darían el reconocimiento popular que le serviría de plataforma política para su asenso a la presidencia. El personaje de Porfirio Díaz es una empresa compleja de describir. Pero lo que resulto durante esos 36 años de gobierno es más simple.
El México de 1876, con su sistema económico colonial cambiaria a una nación masomenos moderna que se ligaría a las economías  capitalistas del mundo occidental. Y para tal cambio, el porfiriato uso cientos de medidas terribles que acrecentaron las injusticias sociales y que a solo 10 años de terminar el siglo fueron los detonadores que ya no pararían a los campesinos que tantas injusticias tuvieron que soportar. El poder legislativo se convirtió en una pieza al servicio exclusivo del ejecutivo. Ante tal maniobra, política, el general Porfirio Díaz, fue logrando poco a poco que el espíritu de la NO REELECCION de la constitución cambiara. Aunque Porfirio Díaz reiterara que ya el país se encontraba listo para la democracia, realmente nunca quiso dejar el poder y en 1940, a la edad de 80 años, presento su candidatura para una nueva reelección, la cual fue rechazada por el público obrero. Antes estos hechos, Francisco I. Madero convoco a la rebelión, la cual surgió el 20 de noviembre de ese año, y termino con la entrada triunfal a la cuidad, derrotando al dictador.
Chihuahua fue el principal escenario de las derrotas porfiristas ya que Pancho Villa y Pascual Orozco conquistaron cuidad Guerrero, mal paso, venció en la batalla de casas grandes, chihuahua y la toma de ciudad Juárez, por el sur, Emiliano Zapata al frente de sus tropas campesinas, amagaban la capital y derrotaron el Cuautla el quinto regimiento de oro, aunque irrelevantes en el plano militar, fueron las batallas que facilitaron el camino de los revolucionarios hacia la victoria.
Sociedad porfiriana
Como casi siempre ha sucedido, las sociedades europeas has influido poderosamente en la arquitectura, la moda y el lenguaje de las clases aristócratas  de las sociedades americanas. Y la sociedad porfiriana no fue la excepción. No resulta nada raro, que las costumbres fueran copiadas de la elegante Francia, cuando en esos tiempos Paris era la cuidad del progreso, moda, los “premieres”, el escándalo y la cultura.

La sucesión de Porfirio Díaz
Tras sus primero 4 años de gobierno, Porfirio Díaz comienza a manejar los hilos de la política y da el paso decisivo para su nueva postulación. Para ello en 1880 impone a su compadre y fiel amigo de armas y de paso prueba el espíritu del Plan de Tuxtepec y el suyo propio. Lo cierto es que el primer periodo presidencial de Díaz, pasó para él como un suspiro y no pudo saborear los frutos de su política de pacificación y de inversión extranjera.




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